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Hombre Lobo.

Últimamente he conversado con algunos amigos acerca de la naturaleza del hombre, naturaleza pasional para algunos. Sólo quiero plasmar algunas ideas y abrir el tema para profundizar en otra ocasión. Desde pequeños hemos oído acerca del hombre lobo. La historia aquella en que un joven de algún lado de París en días de luna llena se transforma en un salvaje híbrido de animal y humano que desata sus pasiones más salvajes en la medida que transita por las calles solitarias de la ciudad. Me llama la atención la historia porque estoy casi seguro que la historia es alegórica a la naturaleza social del hombre mismo. Digo social porque el blanco del hombre lobo era principalmente otros humanos, pero más allá de eso de desplegaba en sus escenarios atentando contra las jaulas que la misma sociedad le ponía en su vida normal. Cuidado si su vida normal no debió ser su estado de lobo. A veces pienso que cualquiera que esta a mi alrededor puede ser un hombre lobo, y que yo mismo lo soy. No es necesar...

Recomiendo hoy estos blogs:

Acerca de Orson Wells: http://www.kane3.es/radio/el-microfono-y-la-camara-orson-welles-y-la-radio.php http://cosasquehemosvisto.wordpress.com/2010/10/11/25-anos-sin-orson-welles/ Acerca de asuntos radiales: http://www.radialistas.net/ Allì se pueden descargar buenos contenidos, sumamente didáctico. Este es sencillo pero me gustò mucho también: http://radioytecnologia.blogspot.com/2008/02/la-nueva-radio-digital.html

Nos hemos convertido en cobardes.

Nos hemos convertido en cobardes. Nos hemos convertido en cobardes. Hemos asumido el mutismo de la indiferencia. Hemos hecho una sociedad de cómplices. Nos hemos conformado a una sociedad herida. Hemos consentido la enfermedad colectiva de la infidelidad, infidelidad al humano, Bajo la pretensión sofística de que somos infieles pero jamás “desleales”. Nos roen los antivalores. Llevando la moralidad al paredón, nos extralimitamos: vendimos la esencia del ser a un precio menor que un plato de lentejas, como si el respeto poseyese precio; nos excusamos bajo el axioma de que la moralidad era irracional. Pero eso no fue lo medular, sino, extirpar lo valioso, o mejor dicho, la condición humana. Divagamos en lo semántico, lo etimológico, en lo banal de la falsa intelectualidad y fuimos peores que los maniqueístas, tratando de desdogmatizarnos con fuego de dogmas hicimos el vacío más profundo. Y la herida produjo gangrena. Pero en vez de amputar el vicio, amputamos el espí...